Libros: Hijos de Anansi, de Neil Gaiman


Aunque este libro se lo regalé yo a Julia, finalmente lo he acabado leyendo antes que ella. La cuestión es que a ella le gusta bastante este autor, pero tras comenzar el libro… se fue convenciendo que es un libro que posiblemente me gustaría más a mi. Como en ese momento estaba buscando un libro para empezar, lo dejé en la mesilla para ir leyendolo a ratos.

Si tuvieramos que hacer una sinopsis, habría que decir que este libro trata de unir la realidad a otros mundos fantásticos, reflejando una ultrarrealidad junto con un mundo imaginario totalmente imposible. El propio contraste de ambas situaciones puede que sea el fuerte de esta novela, que posiblemente no llegue a trascender más allá de ser un best-seller de hace dos navidades. Por cierto, a pesar de todo lo que estoy diciendo, es un libro que me ha gustado, o por lo menos puedo decir sin miedo que me ha entretenido bastante.

La historia narra una aventura de Gordo Charlie, un eterno perdedor que odia trata de huir de su pasado, que para su desgracia se ve envuelto en una gran aventura que le supera con creces. Mundos donde eres mitológicos se mezclan con la realidad (un planteamiento similar a su archiconocida obra de cómic “Sandman”), para finalmente encontrarnos con una serie de embrollos que llegan a provocar la sonrisa del lector. Por lo que he leido por la red, muchos de los aficionados a este autor, prefieren otras de sus novelas, como “American Gods” o “Neverwhere”, pero yo no he leido ni uno ni otro.

Libros: En el Camino, de Jack Kerouac

Slim se sienta al piano y golpea dos notas, dos do, después dos más, después una, después dos, y de pronto el bajista, un tipo corpulento, sale de su ensoñación y se da cuenta de que Slim está tocando C-Jam Blues y aporrea con su enorme dedo índice la cuerda y se inicia una sonora y potente pulsación y todo el mundo se mueve al compás y Slim sigue mirando tan triste como siempre, y tocan Jazz durante media hora, y Slim enloquece y coge los bongos y toca ritmos cubanos tremendamente rápidos y en egipcio, en todos los idiomas que conoce, y sabe innumerables idiomas. Finalmente termina la actuación; cada actuación dura dos horas. Slim Gaillard se queda apoyado en una columna, mirando tristemente por encima de las cabezas de quienes le hablan. Le ponen un vaso de bourbon en la mano.

-Bourbon-oruni… gracias-ovauti.

Nadie sabe de dónde es Slim Gaillard. Dean soñó en cierta ocasión que tenía un hijo y que su vientre estaba todo hinchado y azul mientras estaba tumbado en la yerba de un hospital de California. Bajo un árbol, junto a un grupo de negros, estaba sentado Slin Gaillard. Dean volvió hacia él unos desesperados ojos de madre.

-Ahí lo tienes-oruni -decía Slim.

Ahora Dean se acercó a él, se acercó a su dios; creía que Slim era Dios; caminó arrastrando los pies hasta él y le hizo una reverencia y le rogó que se sentara con nosotros.

-Muy bien-oruni -Dijo Slim; se sentaba con cualquiera pero no garantizaba que estuviese en espíritu con la gente. Dean consiguió una mesa, pidió bebidas, y se sentó muy tieso frente a Slim. Este soñaba por encima de su cabeza. Cada vez que Slim decía:

-Oruni.- Dean respondía:

-Sí.

Yo estaba sentado entre aquel par de locos. No pasó nada. Para Slim Gaillard el mundo entero es sólo un gran oruni.

Suelo ser bastante excéptico cuando la gente habla de un libro como “biblia” de algo, e incluso se me eriza el pelo cuando se dice que un libro se ha convertido en objeto de culto de toda una generación. De todos modos, este libro ya estaba entre mis posibles lecturas desde hacia tiempo, por una serie de razones que no vienen a cuento (y que no tienen nada que ver con la referencia al libro en un reciente anuncio de una marca de automóviles).

Si hacemos un resumen del argumento, podemos decir que este libro es el diario de a bordo de un joven (Sal Paradise) de finales de los años cuarenta, donde cuenta sus desventuras (más que aventuras) junto con algunos de sus amigos (principalmente Dean Moriarty), y de cómo recorre de norte a sur y de este a oeste el territorio Norteamericano. No tiene muchas florituras, trata de relflejar una serie de historias (muchas de ellas con reminiscencias autobográficas) de la manera más veraz posible, como si te las estuviera contando un amigo cercano.

Dicen que las generaciones que leyeron en su juventud esta novela quedaron marcados para siempre, y que el desenfreno y locura de algunas estrelas del rock tienen su origen en el modo de vida de sus protagonistas, principalmente Dean, que se alza como un ejemplo de Hipster (que me aspen si sabía antes de leer el libro lo que significaba) a seguir por gran cantidad de adolescentes que quieren vivir rápido y dejar un bonito cadaver.

Es un buen libro para leer sin muchas más pretensiones que entretener y contar una serie de viajes rápidos y desordenados, aunque puede que hoy en día todo eso nos suene a un poco lejano. Ahora, por lo que comentan por ahi, como reflejo de la sociedad americana de la época, debe ser un buen libro.

“I, Libertine” o la historia de un engaño.

portada de \"I, libertine\"

Desde que la red se introdujo en nuestras vidas, “disfrutamos” con la incertidumbre. Una incertifumbre creada artificialmente por la imaginativa mente de algunos que disfrutan inventando noticias que crean corrientes de opinión. Se trata de los “bulos” o “Hoax” en inglés, que concuerdan fácilmente con las increibles noticias que pueblan internet, muchas veces ciertas,… y otras veces un burdo engaño.

De todos modos, no nos tenemos por qué sorprender, porque estos bulos siempre han existido (quien no recuerda con humor a aquel amigo que juraba y perjuraba que había visto a Ricky Martin en un armario viendo al perro,… o a quien no le dijeron aquella truculenta historia sobre la filiación política de “La oreja de Van Goth”?) De hecho, nos podemos ir mucho más atrás en la historia (y ese es el motivo de este post).

Hace poco, en el blog Cynical-C, conocí la existencia de la novela “I, Libertine” de un tal Frederick R. Ewing con un argumento casi tan tremendo como la idea de su nacimiento. Todo nació de la mente de Jean Sheperd, un locutor de radio que en los cincuenta decidió que no estaba de acuerdo con la forma de elaborar las listas de “Best-Sellers”, que además de tener en cuenta las ventas, contaban las solicitudes de novedades en las tiendas. De este modo, pensó una broma que después se le iría de las manos: Les dijo a los oyentes de su programa “The night People” que fueran a las librerías a pedir una novela de título y autor inventado, para ver si podía colocar en las listas una novela que, en realidad, ni siquiera existía.

La broma, que fue elaborada casi de forma burda, comenzó a crecer y crecer y el boca a boca que ahora hace que algunos libros lleguen a vender millones de copias, hizo que millones de peticiones provocaran un gran interés sobre la publicación de un libro que nunca debió existir. Mientras tanto, el editor Ian Ballantine, el propio locutor Jean Sheperd y el escritor Theodore Sturgeon pensaron que sería una buena idea hacer realidad aquella broma pesada, tomando como punto de origen la pequeña descripción del argumento que habían dado en la radio.

En pocos días, el libro estaba escrito y se publicaba con una portada cuya ilustración se colmó de pequeños chistes y guiños para el lector avispado (y avisado), y con una foto de Sheperd en la contraportada haciendose pasar por el horrendo escritor de aquella novela. Junto a la foto se podían leer sendos parrafos sobre la obra y su autor:

contraportada de \"I, Libertine\"

Sobre el Autor:

“I, Libertine”, es el primer volumen de una Trilogía, como primera obra maestra de F. R. Ewing. D. Ewing se graduó en Oxford y se dió a conocer antes de la Segunda Guerra Mundial por muchas de sus contribuciones escolares en revistas británicas y por su memorable aportación a la BBC “Erótica en el Siglo XVII”. Durante la Guerra Mr. Ewing sirvió en la Marina y siendo relevado con el cargo de Comandante en 1948. Conoció de primera mano toda la acción de la flota Noratlántica, siriviendo en muchas ocasiones como artillero. Él resume su carrera como la de un ciudadano a las órdenes de su nación. En su estancia en Rhodesia, Ewing terminó su obra “I, Libertine”.
Sobre la novela
En oposición al rico mosaico que fue el Londres del Siglo XVIII, la vida en la Corte estuvo marcada cpor el ascenso meteórico de Lance Courtenay— como aventurero sentimental, el primero de su clase. Para las tres mujeres de su vida era tres hombres distintos, y para el mundo,… un completo enigma. La delicada y discutida decisión final de su protagonista han creado una gran controversia social. No obstante, cada lector debe sacar sus propias conclusiones. Aclamado por la prensa inglesa, “I, libertine” es una novela que los lectores americanos no deben dudar que está destinada a ser una de las novelas que dejarán su marca en la lengua inglesa.
A continuación os dejo un enlace al artículo de la Wikipedia y a un audio en inglés donde Jean Sheperd explica todo en una entrevista.

Articulo en la Wikipedia (inglés)
Audio entrevista (inglés)

Libros: “El niño con el pijama de rayas” de John Boyne

El niño con el pijama de rayas

Es un clamor, este libro se está convirtiendo en un best-seller en España por el boca a boca. Tan apenas lo he terminado, no puedo sino ponerme a escribir para recomendar un libro de los que marca una vez lo has leido. Yo personalmente recogí el guante, y espero que alguien recoja esta invitación de mi parte: Si podéis, leedlo.

“El niño con el pijama de rayas” es un libro ambientado en la Segunda Guerra Mundial, narrado por un niño de nueve años que resulta estar en el sitio menos adecuado para un niño de su edad. Aunque por ahí han dicho que es un libro infantil, no recomiendo su lectura a niños pequeños por razones que se averiguan cuando es demasiado tarde para evitarlo.

La trama gira en torno a la mudanza de Bruno y su familia a una casa que está a unos cuantos kilómetros de allí. El motivo que le dan es el trabajo de su padre, que ha estado muy ocupado desde que empezó la Guerra, y que debe complacer a sus jefes, haciendo un buen trabajo en su nuevo destino. Bruno no quiere separarse de la enorme mansión berlinesa donde hasta ahora había vivido, y mucho menos separarse de sus tres amigos “de los de para toda la vida” que allí tiene. A pesar de todo, los padres de Bruno no se dejan convencer y e obligan a acompañarles a la casa donde viviran de ahí en adelante. No es un lugar bonito, está prácticamente aislado, y no tiene con quién jugar, salvo su hermana mayor (en plena edad del pavo). Posiblemente por ello, Bruno comienza a explorar los alrededores, como si se tratara de un aventurero que va a hacer un gran descubrimiento.

Esta novela, seguramente, será una de las recomendadas en el futuro en los institutos, como en su momento (y actualmente) lo fue Diario de Anna Frank. Su carga emotiva es muy alta, tanto como la barbarie en la que está ambientada, donde no podemos encontrar ganadores y perdedores, sino simple y llanamente, un gran cúmulo de desgracias.

Finalmente, según afirma la wikipedia, parece ser que el año pasado se rodó una adaptación cinematográfica del libro. No creo que se acerque al original ni de lejos.

Libros: La Isla (Aldous Huxley)

La isla, de Aldous Huxley

-Los símbolos son públicos –decía el joven que se encontraba ante el encerado cuando Will y Mrs. Narayan entraron en el aula. Trazó una hilera de circulitos y los números 1, 2, 3, 4, 5–. Estas son personas –explicó. Lue­go, de cada uno de los circulitos llevó una raya hasta un cuadrado que había a la izquierda del encerado. En el cen­tro del cuadrado escribió S–. S es el sistema de símbolos que la gente usa cuando quiere hablar entre sí. Todos hablan el mismo idioma: inglés, palanés, esquimal, según donde vivan. Las palabras son públicas; pertenecen a todos los que hablan un idioma dado: figuran en los diccionarios. Y ahora miremos las cosas que suceden ahí. –Señaló la ven­tana abierta. Media docena de loros de vivos colores, dibu­jados contra una nube blanca, apareció ante la vista, pasó por detrás de un árbol y desapareció. El maestro dibujó un segundo cuadrado en el extremo opuesto de la pizarra y lo designó con A de “acontecimientos”, uniéndolo a los círculos por medio de líneas.– Lo que sucede ahí afuera es público… o por lo menos bastante público –especifi­có–. Y lo que sucede cuando uno pronuncia o escribe palabras también es público. Pero las cosas que suceden den­tro de estos circulitos son privadas. Privadas. –Se llevó una mano al pecho.– Privado. –Se frotó la frente.– Pri­vado. –Se tocó los párpados y la punta de la nariz con un índice moreno.– Y ahora hagamos un experimento senci­llo. Digan la palabra “pellizco”.

–Pellizco –rugió la clase al unísono–. Pellizco…

–p-E-LL-i-z-C-O… pellizco. Eso es público, es algo que pueden buscar en el diccionario. Pero ahora pellízquense. ¡Con fuerza! ¡Más fuerte!

Con un acompañamiento de risitas contenidas, de ayes y oh, los niños hicieron lo que se les pedía.

–¿Alguien puede sentir lo que siente la persona sen­tada a su lado?

Hubo un coro de No.

–De modo que según parece –dijo el joven–, hay… veamos, ¿cuántos somos? –Pasó la vista por los pupitres que tenía ante sí.– Parece que tenemos veintitrés dolores separados y distintos. Veintitrés en esta habitación. Casi tres mil millones en todo el mundo.

Esto que acabas de leer es un fragmento del Libro “La Isla” de Aldous Huxley (escritor mucho más conocido por su otra obra “Un mundo feliz”). Se trata de la última obra de éste autor, que en su última época desarrollo cierta fascinación por la psicodelia y el misticismo, siendo este libro un gran reflejo de ello. Personalmente, acudí a este libro por una de esas recomendaciones que se encuentran en la Fnac, tildandolo de ser un relato completamente opuesto a “Un mundo feliz”, y ciertamente no tiene nada que ver con su novela más famosa, aunque mantiene puntos en común con ella, como cierta desazón sobre el destino universal y un gran número de preguntas sobre el sentido de la vida y el destino universal de la humanidad.

Esta novela personalmente me ha resultado bastante más pesada, o de lectura más ardua, pero es posible que se deba a la traducción de mi libro. A pesar de todo, sí me gustaría advertir a la gente que quiera leerse este libro, que no es un libro ligero ni mucho menos, no obstante, sí que tiene gran carga de crítica política (o al sistema capitalista, frente a uno más humanista) y de planteamiento de ideas que finalmente no se desarrollan (de hecho, creo que esa nunca fue la idea del autor). Ahora que lo he terminado, creo que me he quitado un ligero peso de encima, pero eso no quiere decir que no me haya gustado, sino que me ha costado terminarlo. Tan solo eso.

Articulo de la wikipedia.

Libros: “Platón y un Ornitorrinco entran en un bar…” de Cathcart y Klein

El optimista dice: -El vaso está medio lleno-

El pesimista dice: -El vaso esá medio vacío-

El racionalista dice: -Este vaso es el doble de grande de lo que debería ser-

Mis allegados conocen en mayor o medida mi gusto pr la Filosofía: Siempre fue una de mis asignaturas favoritas, tanto en el Bachillerato, como las dos solitarias asignaturas de la carrera que hablaban del tema. Seguramente, ese es el motivo por el cual me llamó la atención el título de este libro “Platón y un Ornitorrinco entran en un bar…” donde el objetivo final es explicar las distintas teorías de la Filosofía mediante chistes. Vale, puede que algunos de ellos no sean muy buenos, o que otros sean tan viejos que un niño de preescolar ya los conoce,… pero nadie puede negar que son agradablemente ilustrativos.

Este libro, en esencia, trata de hacer un resumen de las corrientes filosóficas más conocidas y hacer chistes sobre ello. Puede que a una persona que no esté familiarizada con la filosofía sea un buen modo de acercarse a sus teorías, y que sea un entretenimiento lógico para un aficionado a la misma. Es un libro muy fácil de leer, con poco más o menos un par de páginas por corriente folosófica, y un chiste de por medio. La edición es correcta y cada cierto número de páginas se cuela un chiste gráfico (que, en mi opinión podían haberselo ahorrado). Aún así, no quiero dejar de insistir en que es un libro muy básico en lo que a teoría se refiere, por lo que es muy asequible para cualquier tipo de lector, y puede que para el lector especializado tengan más interés los chistes que otra cosa.

Libros: Un día de Cólera de A. Pérez-Reverte

UndiadecoleraAyer mismo cerré la última página del libro del Omnipresente Pérez-Reverte. Puede que muchos critiquen a este escritor (principalmente por los artículos de opinión que publica en los suplementos dominicales de varios periódicos), pero yo estoy en deuda con él para toda la vida. Fue con él y el libro “La piel del Tambor” cuando me volví a acostumbrar a la lectura, a tener siempre un libro de cabecera y a la eterna búsqueda del libro que vendrá después del que estás leyendo ahora. De A. Pérez-Reverte he leido la mayoría de los libros y no puedo decir que todos me hayan gustado por igual: Inicialmente me disgustaban esos finales tan abiertos que te dejaban con el corazón el un puño (por nombrar algunos ejemplos las escenas finales de Territorio Comanche, Un asunto de Honor o el Húsar -su primera novela que yo sepa- fueron ciertamente decepcionantes), pero que no terminaban de resolver una trama lo suficientemente bien urdida como para esperar un final a su altura.

Finalmente, ya he asumido que esta forma de narrar forma parte de su estilo y me he acostumbrado a imaginarme los más pintorestos desenlaces, normalmente con erótico resultado. Pero hablando en serio, aunque el anterior libro de Reverte que leí (El pintor de Batallas) también tiene un final abierto, no me molestó tanto como cuando me lo encontré en “Un asunto de honor” (Arturo, te odio mucho por haber terminado así esa historia).

Si nos centramos en la novela que nos ocupa, hay que situarla en el contexto en el que estamos: Este año se celebra el segundo centenario de los Sitios de Zaragoza y la entrada del ejército Napoleónico en España como si nosotros fueramos Irak y ellos unos Yankies cualesquiera. Eso supone que muchos quieran subirse al carro de la celebración, dedicando reportajes periodísticos, libros, exposiciones,… y supongo que alguna película hará referencia al tema a lo largo del año. Muchos sabemos la historia un poco por encima, principalmente por las imágenes de los cuadros que Goya hizo como testimonio de lo ocurrido en el Madrid de entonces, pero lo que desconocemos, y este libro trata de relatar, son las historias individuales, los pequeños grandes héroes que defendieron con su vida la patria que les dejó tirados en manos del invasor. No vamos a entrar a la discusión de si los españoles actuaron noblemente pensando en su nación o zarandajas del estilo,… los combatientes fueron en su mayoria gentes de la calle, Panaderos, cerrajeros, agricultores, curas,… en su mayoría considerados plebe incontrolada que los militares franceses no supieron combatir sin que se llevaran por delante varias de sus cabezas.

El libro está contado a modo de pequeños retazos con protagonistas efímeros en su mayor parte, e hilando una historia central cuyo cesenlace todos conocemos de antemano. Podría decirse que el protagonista central es la ciudad de Madrid, aunque existen algunos personajes (o personas: no logro distinguir la ficción de la realidad en el libro) que aparecen de la primera a la última página. El libro peca en ocasiones de centrarse demasiado en nombrar todos y cada uno de los combatientes caidos, aunque supongo que es un buen homenaje para que todos sepamos quienes lucharon por entonces, sin esperar nada a cambio.

No voy a mentiros: no es el libro de Reverte que más me ha gustado, pero es un buen libro. Es fácil de leer y ameno de terminar.

Enlace: web del libro.