Arrendamientos (X) Subarriendo o Cesión del contrato

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Una situación que los últimos años se ha generalizado es que el arrendatario ceda su contrato a otra persona, bien de manera parcial, o bien totalmente. Este tipo de cesión siempre ha existido bajo el nombre de “traspaso”, especialmente regulado en anteriores legislaciones para casos de traspasos de contratos de arrendamiento de local. En este caso vamos a referirnos a la cesión de contrato (o subarriendo) del contrato de arrendamiento para vivienda (hay que tener en cuenta que la regulación es totalmente distinta que la existente para los locales, que ya trataremos en otra ocasión).

Lo primero de todo, es aclarar los términos, porque es muy posible que en algunos sitios todavía se usen nombres como “traspaso” o se usen incorrectamente otros como “subarriendo”. Es necesario dejar bien claro que no es lo mismo un subarriendo que una cesión de contrato.

La cesión de contrato supone perder la posición de inquilino en favor de otra persona. Es bastante lógico que para ello sea necesario el consentimiento del arrendador, puesto que de no ser así, el inquilino podría ceder su contrato a otras personas que no tuvieran garantías.

Las características esenciales de la cesión son las siguientes:

A.- Por escrito: Aunque el legislador no pedía la forma escrita para un contrato de arrendamiento, sí lo pide para la cesión (curiosidades que pasan de cuando en cuando al legislar)

B.- El cesionario (es decir, quien se queda el contrato) entra en el contrato de la misma forma que estaba el anterior inquilino, con todos sus derechos y obligaciones del contrato original (con los años de contrato que le queden y las mismas condiciones bajos las que firmó la anterior persona).

C.- No se prohibe pagar una cantidad por ello, por lo que es posible negociar (tanto por el inquilino cedente, como por el arrendador -no hay que olvidar que es necesario el consentimiento del arrendador-) un precio o cantidad económica.

SUBARRIENDO.- El subarriendo se distingue principalmente de la cesión en que se cede tan solo parte del inmueble (podría ser el caso de subarrendar una habitación). Por ello, siempre va a existir la limitación del propio contrato de arrendamiento, tanto en plazo (cuando acaba el contrato principal, acaba el del subarriendo), como en condiciones, como en precio -no se puede cobrar más por una parte que por el total-). Además, es necesaria la aceptación del arrendador. De no ser así, es posible solicitar la resolución del contrato.

Lo más extendido es prohibir la cesión y/o subarriendo del contrato en el propio articulado del contrato, para en un momento posterior, poder decidir si se quiere o no permitir la cesión/subarriendo.

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