Libros: La Isla (Aldous Huxley)

La isla, de Aldous Huxley

-Los símbolos son públicos –decía el joven que se encontraba ante el encerado cuando Will y Mrs. Narayan entraron en el aula. Trazó una hilera de circulitos y los números 1, 2, 3, 4, 5–. Estas son personas –explicó. Lue­go, de cada uno de los circulitos llevó una raya hasta un cuadrado que había a la izquierda del encerado. En el cen­tro del cuadrado escribió S–. S es el sistema de símbolos que la gente usa cuando quiere hablar entre sí. Todos hablan el mismo idioma: inglés, palanés, esquimal, según donde vivan. Las palabras son públicas; pertenecen a todos los que hablan un idioma dado: figuran en los diccionarios. Y ahora miremos las cosas que suceden ahí. –Señaló la ven­tana abierta. Media docena de loros de vivos colores, dibu­jados contra una nube blanca, apareció ante la vista, pasó por detrás de un árbol y desapareció. El maestro dibujó un segundo cuadrado en el extremo opuesto de la pizarra y lo designó con A de “acontecimientos”, uniéndolo a los círculos por medio de líneas.– Lo que sucede ahí afuera es público… o por lo menos bastante público –especifi­có–. Y lo que sucede cuando uno pronuncia o escribe palabras también es público. Pero las cosas que suceden den­tro de estos circulitos son privadas. Privadas. –Se llevó una mano al pecho.– Privado. –Se frotó la frente.– Pri­vado. –Se tocó los párpados y la punta de la nariz con un índice moreno.– Y ahora hagamos un experimento senci­llo. Digan la palabra “pellizco”.

–Pellizco –rugió la clase al unísono–. Pellizco…

–p-E-LL-i-z-C-O… pellizco. Eso es público, es algo que pueden buscar en el diccionario. Pero ahora pellízquense. ¡Con fuerza! ¡Más fuerte!

Con un acompañamiento de risitas contenidas, de ayes y oh, los niños hicieron lo que se les pedía.

–¿Alguien puede sentir lo que siente la persona sen­tada a su lado?

Hubo un coro de No.

–De modo que según parece –dijo el joven–, hay… veamos, ¿cuántos somos? –Pasó la vista por los pupitres que tenía ante sí.– Parece que tenemos veintitrés dolores separados y distintos. Veintitrés en esta habitación. Casi tres mil millones en todo el mundo.

Esto que acabas de leer es un fragmento del Libro “La Isla” de Aldous Huxley (escritor mucho más conocido por su otra obra “Un mundo feliz”). Se trata de la última obra de éste autor, que en su última época desarrollo cierta fascinación por la psicodelia y el misticismo, siendo este libro un gran reflejo de ello. Personalmente, acudí a este libro por una de esas recomendaciones que se encuentran en la Fnac, tildandolo de ser un relato completamente opuesto a “Un mundo feliz”, y ciertamente no tiene nada que ver con su novela más famosa, aunque mantiene puntos en común con ella, como cierta desazón sobre el destino universal y un gran número de preguntas sobre el sentido de la vida y el destino universal de la humanidad.

Esta novela personalmente me ha resultado bastante más pesada, o de lectura más ardua, pero es posible que se deba a la traducción de mi libro. A pesar de todo, sí me gustaría advertir a la gente que quiera leerse este libro, que no es un libro ligero ni mucho menos, no obstante, sí que tiene gran carga de crítica política (o al sistema capitalista, frente a uno más humanista) y de planteamiento de ideas que finalmente no se desarrollan (de hecho, creo que esa nunca fue la idea del autor). Ahora que lo he terminado, creo que me he quitado un ligero peso de encima, pero eso no quiere decir que no me haya gustado, sino que me ha costado terminarlo. Tan solo eso.

Articulo de la wikipedia.

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